Podría haber dicho cien cosas diferentes, pero no lo hice. Es increíble como una palabra puede llegar a ser tan determinante en la vida de una persona.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número uno: “Este país es una mierda".
Él era el balance en la especie de familia disfuncional que todos veníamos a ser en aquel entonces (no tan lejano). El huevo que ligaba los ingredientes de nuestra tortilla, la síntesis superadora de nuestras posiciones antagónicas, el epicentro de nuestro sistema planetario, nuestro punto y coma, y además estaba buenísimo. Yo estaba loca por él.
as diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número dos: “Me fui porque acá no podía desarrollarme en lo mío".
Estudiaba Diseño Grafico en la UBA pero de lo único que se recibió fue de Técnico Especializado en CBC...
Hizo dos años, que en el calendario que comúnmente usamos, fueron cinco.
Antes de irse, laburaba en un locutorio en pleno microcentro (Florida y Lavalle). En fin, no era su vocación.
-“Trabaja de operario de producción de cartelería en un local de artes gráficas y afines”.- Fue lo único que me comentaron de él.
Hizo dos años, que en el calendario que comúnmente usamos, fueron cinco.
Antes de irse, laburaba en un locutorio en pleno microcentro (Florida y Lavalle). En fin, no era su vocación.
-“Trabaja de operario de producción de cartelería en un local de artes gráficas y afines”.- Fue lo único que me comentaron de él.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número tres: “Me voy para lograr mi independencia".
Y así eran mis días. Una seguidilla de relatos delirantes pasaban por mis oídos y yo empezaba a preguntarme qué corno estaba haciendo.
Mientras tanto empezaba a tener que vérmelas con mis propias ideas.
Mientras tanto empezaba a tener que vérmelas con mis propias ideas.
Escucharon alguna vez la frase “las casualidades no existen” nunca entendí por qué dicen eso. Si eso no había sido una casualidad que otra cosa podría haber sido.
¿El destino? No, no creo. Nunca me gusto esa idea, demasiado simple.
Si hay un destino… ¿para qué preocuparse?
Si hay un destino… ¿para qué preocuparse?
Y al final después de tanto tiempo lo volví a ver, y como suele suceder cuando llegan esos momentos que uno tanto ha esperado, que ha imaginado mil veces en su cabeza, que ha repasado mentalmente frase por frase una y otra vez. La realidad termina siendo mucho menos dramática.
Nos volvimos a ver y no pasó nada. No solo eso, nos volvimos a ver y el estaba con su novia y no pasó nada.
Nos volvimos a ver y no pasó nada. No solo eso, nos volvimos a ver y el estaba con su novia y no pasó nada.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número cuatro: “Fue una decisión muy meditada”.
Reencontrarte con amigos que no ves hace tiempo es como ponerte a rebobinar uno de esos casettes que ya no escuchas. En un instante te acordas del orden de los temas como lo hacías antes, pero hay que tener mucho cuidado porque la cinta se puede enredar.
Los viejos formatos no resisten bien el paso del tiempo.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número cinco: “Allá hay mejores horizontes profesionales”.
-Es así, allá si queres hacer tu historia, nadie te jode. No importa lo que quieras hacer. No está esa presión de hacer tal o cual cosa. Allá no, a nadie le importa, allá si queres ser basurero, nadie te va a mirar mal por eso . Es un trabajo como cualquier otro. Te pagan, te respetan.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número siete: “Necesitaba ver cosas nuevas”.
-Che, y ¿qué es lo que más extrañas?
-Un churrasquito de bondiola, super especial, bien cargado. Es algo único en el mundo . De esos que comes en la costanera.
Tenía muchas ganas de verlo. Pero sólo me faltaba una excusa para que nuestro encuentro pareciera casual y aunque todavía no se me había ocurrido nada, me sentía optimista.
Y de repente ese comentario mínimo, intrascendente cambio todo. A partir de ese momento sentí que me había vuelto a encontrar con él después de tanto tiempo. La vieja sensación de comodidad que sentía cuando hablaba con él volvió a aparecer. Fue una charla civilizada de dos ex, adulta y sin complicaciones.
Y de repente ese comentario mínimo, intrascendente cambio todo. A partir de ese momento sentí que me había vuelto a encontrar con él después de tanto tiempo. La vieja sensación de comodidad que sentía cuando hablaba con él volvió a aparecer. Fue una charla civilizada de dos ex, adulta y sin complicaciones.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número ocho: “Allá hay más oportunidades”.
-Ahora las cosas están más jodidas para estar legal allá. Yo saqué la residencia al toque porque me casé y mi mujer tiene la doble nacionalidad porque su viejo es gallego. En este caso la residencia es permanente, solo hay que renovarla cada tanto como que no te separaste y listo.
-Y pero… ¿si se te pudre todo? ¿Si te queres separar de verdad?
-Todavía no lo pensé.
Las diez frases más usadas por los argentinos que se van del país:
Número nueve: “Allá vivís más relajado”.
-Yo también te amo, volvamos a estar juntos y empecemos de nuevo, Te prometo que puede ser todo igual que antes.
-Justamente eso es lo que no quiero, que vuelva a ser como antes, yo quiero que sea distinto. A lo mejor a vos todo esto te parece una boludez, pero es lo que siento.
-Vos vivís acá, y es tu vida y está bien, ahora yo vivo allá y es mi vida y está bien, o no, pero es mi vida y ¿sabés qué? Me doy cuenta de por qué me fui. Porque yo quería cambiar y vos no. Solamente por eso.
-Está bien, volvamos a empezar, pero hagamos las cosas de otra manera.
-Bueno, ¿y qué hacemos?
Entonces tuve otro de mis grandes momentos, e hice lo peor que podía haber hecho. Quedarme callada.
Entonces tuve otro de mis grandes momentos, e hice lo peor que podía haber hecho. Quedarme callada.



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